Con la popularización del internet móvil y los smartphones, y los cambios de modelos de consumo de información, sumado a la crisis de legitimidad de medios de comunicación tradicionales, vivimos bajo el ataque constante de contenidos falsos o manipulados. Es necesario redefinir nuestra relación con la información y la tecnología.

Nos pasa a todas y todos. Cada día recibimos contenidos falsos o manipulados que se hacen pasar por “informaciones”. Tenemos que aprender a reconocerlos y así poder tomar decisiones informadas.

Contra los peligros de la desinformación en democracia, la influencia de la desinformación en la ciencia y en la salud, las implicaciones de la desinformación en el mundo empresarial, la viralización de los bulos en redes sociales, los discursos de odio que alimentan las mentiras… Es necesario tener herramientas y aprender a que no nos la cuelen.