La transparencia es una de las claves para la recuperación de la confianza y el fortalecimiento de las instituciones. Como ciudadanía, conocer cómo se toman las decisiones que nos afectan, cómo se manejan los fondos públicos o bajo qué criterios actúan las instituciones nos ayuda a construir una sociedad crítica, exigente y participativa.

Además, la transparencia institucional es una fuente necesaria para el trabajo periodístico y el fact-checking, así como para las organizaciones que trabajan en el ámbito de la administración.

Pero realizar peticiones de información a la Administración Pública no siempre es fácil: aún existen barreras para los ciudadanos, como el desconocimiento de la ley o las barreras tecnológicas, que, si bien debemos luchar por eliminar, de momento solo pueden superarse mediante la formación de la ciudadanía para reclamar sus derechos.